Discomfort in the psychoanalyst

[Text in Spanish]: El debate que esta mesa os plantea tiene que ver con el malestar. Malestar en la cultura, decía Freud, malestar en el psicoanalista, decimos nosotros, particularizando y dispuestos a compartir conflictos y malestares.

La revista ha ido reflejando distintas posiciones de los socios. Personalmente expresé mi pensamiento en un Inter-nos de respuesta a Mattioli y en un artículo escrito con Alberto Grinberg en esta misma revista. Me parece que todavía estoy de acuerdo con lo que dije en aquella ocasión.

Mi malestar como psicoanalista tiene que ver sobre todo con el uso que en general se hace de las teorías. Parto de la consideración freudiana de que el psicoanálisis es una ciencia empírica, además de una psicoterapia con un método propio. Es empírica porque está indisolublemente unida a la observación clínica y, por lo tanto, permanentemente abierta a nuevos descubrimientos aunque parte de algunas premisas teóricas.

Desgraciadamente, esta concepción psicoanalítica no debe ser muy compartida, porque se puede observar, sin mucho esfuerzo, la utilización poco científica que muchos colegas e instituciones hacen de las teorías que sustentan nuestro saber. Con demasiada frecuencia se habla de las teorías como si de una ideología o un dogma se tratara, y se defienden conceptos teóricos como si fueran posiciones políticas o principios categóricos ligados a verdades absolutas.

Algunos de los desarrollos teóricos realizados a partir de los descubrimientos clínicos y las teorizaciones del fundador se han ido integrando en un cuerpo común; y otros, partiendo de ciertas hipótesis teóricas en evolución de Freud, han progresado hacia concepciones globales diferentes que, aun siguiendo el método psicoanalítico, proponen cambios técnicos importantes.

Personalmente, considero como dice Widlöcher (2000), que el pluralismo teórico puede ser un motivo de enriquecimiento para el psicoanálisis, siempre que haya un debate interno entre los diferentes modelos. Lo que me resulta molesto es el uso que las escuelas, y algunos especialistas de autores, hacen de sus aportaciones teóricas y el poco interés que muestran —con honrosas excepciones— en contrastar con otras líneas teóricas conceptos aparentemente distintos que explican observaciones clínicas parecidas. […]

Anna Segura
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