Función ‘subversiva’ del analista en las sociedades homogeneizadoras

El proceso de construcción de una persona reclama el encuentro entre dos universos de sentido, las funciones parentales y los anhelos infantiles; un encuentro en el que sea tolerado el misterio de ambos y el descubrimiento mutuo derive de una invitación y no de una invasión. Pero esa tarea encuentra oposiciones en las partes amentales de la personalidad que se resisten al aprendizaje por la experiencia. Esa oposición deviene un terreno propicio para que en él germinen la propaganda, los prejuicios, el pensamiento único y el fanatismo, ocasionalmente estimulados por los medios de comunicación. En un mundo masificado que propugna funcionamientos amentales, la labor del psicoanalista es casi subversiva.

Palabras clave:
fanatismo, moda, prejuicio, pensamiento, subversión.

Carlos Tabbia 
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